4° PASCUA

.Falta Dios.1

HOMILÍA 4° PASCUA

7 mayo de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 10, 1-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.
Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Maravilla única el asumir que creemos en la persona a quien no hemos visto, y que es el camino, la verdad y la vida, con quien actualmente podemos encontrarnos en la Eucaristía y así instaurar el Reino, ¡qué maravilla! Por todo esto démosles la bienvenida a los hermanos con quienes domingo a domingo escudriñamos la Palabra.

AÑO LITÚRGICO. Aún no cerramos, litúrgicamente hablando, el Círculo Salvífico, pasamos la Resurrección, meditamos algunas de las apariciones y en cada una de ellas encontramos el mensaje, pero aún Jesús no se va al cielo donde nuestro Padre Dios. Veamos qué nos trae este domingo.

EXÉGESIS. La exégesis de hoy es al texto del evangelio de San Juan. Hagamos un intento exegético. Imaginemos a la comunidad joánica de finales del primer siglo, años 90 a 95, su situación era ésta: no tenían ya el templo de Jerusalén (destruido el año 70), los judíos que conocieron a Jesús ya han muerto, entonces ya no existían testimonios personales, el gobierno judío (el Sanedrín) estaba compuesto por fariseos que perseguían a los cristianos, para colmo eran conquistados por los romanos para quienes dios era su emperador, (para los cristianos Dios es Jesús), los judíos que no aceptaban a Jesús seguían esperando al Mesías y surgieron falsos profetas y perseguidores (Barjesús, Hechos 13, 6; falsos profetas, 2 Cor. 11, 13 y otros), motivos suficientes para que la comunidad de seguidores de Jesús vaya languideciendo poco a poco y entonces es lógica la acción de Juan, en sus años, para animar a esa querida comunidad  escribe su evangelio. ¿Qué pretende? Pues decirles que no hagan caso de los falsos profetas, que el único pastor es Jesús, el P. Alonso Schökel dice “Los fariseos ciegos son los ladrones y bandidos que pueden llevar las ovejas a la ruina”, que no les hagan caso a los fariseos, que no les sigan, que no sigan la voz de los extraños, de los falsos profetas, que sigan la voz de su pastor, Jesús, que sí les conoce, además que Jesús es la puerta por donde deben ir y encontrarán pastos. En definitiva, que no se desanimen, que sigan, pero que sigan a Jesús, a nadie más, que no les hagan caso ni a los falsos profetas, ni a los fariseos ni a los romanos, para instaurar el Reino.

Mensaje: Se instaura el Reino siguiendo a Jesús, a nadie más.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Al parecer resulta como fácil actualizar este mensaje, pero veamos. Se instaura el Reino siguiendo a Jesús, a nadie más. En toda planificación, aparecen el objetivo y los métodos o estrategias para conseguirlo, en el ámbito que sea, en educación, en economía, en administración, etc., etc. En nuestro caso es igual, hay un objetivo y unas maneras de conseguirlo. El objetivo del Padre Dios es Instaurar el Reino y entre sus estrategias está el haber enviado a su mismo Hijo, a Jesús para iniciar la instauración del Reino; luego ha fundado su Iglesia para que pueda seguir en el propósito y tercero, el Reino lo instaura con los mismos hombres, que son hechura de su infinito amor. En cuanto al objetivo, no ha cambiado; en cuanto a las estrategias, la primera ya se cumplió en la historia, pero para que se perpetúe la acción instauradora del Reino sigue la Iglesia que como institución ya va más de dos mil años en el trabajo y que está conformada por los mismos beneficiarios de la instauración del Reino, los hombres. ¿Pero cómo actualizar este mensaje principal? Dando la importancia fundamental, salvífica, que merece el objetivo, instaurar el Reino de Dios. Pues si se da la importancia debida al objetivo, las estrategias estarán encaminadas a ello, caso contrario las estrategias quedarán como actividades o medios que no conducen a nada pero que se pueden estar repitiendo incansablemente sin lograr el cometido, aunque sí se pueden conseguir otros objetivos (como fomentar la religiosidad popular, mantener la tradición, congregar multitudes, realizar congresos y sínodos, etc.) mas no el de instaurar el Reino.

SUGERENCIAS. Para que el objetivo sea lo primordial:

1 debemos concienciarnos que el objetivo máximo es instaurar el Reino de Dios, que es el Reino del Amor.

2 todo lo que hagamos en nuestras vidas deben ser para instaurar el Reino de Dios, que es Reino de Amor.

3 programar con nuestras familias que todas las actividades diarias sean para instaurar el Reino.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, se instaura el Reino siguiendo a Jesús, a nadie más y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

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Jesús Palomino Idrovo

 

3° PASCUA

.Misa en la playa

HOMILÍA 3° PASCUA

30 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Lc 24, 13-35

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” Él les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.
Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor

HOMILÍA

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PRÓLOGO. La cordial bienvenida a los hermanos que semana a semana escudriñan con nosotros la Palabra en búsqueda del mensaje principal (EG 147).

AÑO LITÚRGICO. Cerrando el Círculo Salvífico este domingo la Palabra nos trae un nuevo acontecimiento cuyo protagonista es Jesús.

EXÉGESIS. Ya conocemos lo que nos dice el Papa Francisco, hay que buscar el mensaje más importante. El texto de hoy es conocido porque trata de los discípulos que caminaban hasta Emaús, una población cercana a Jerusalén. En su caminar se encuentran con un forastero que al final es Jesús resucitado a quien le reconocen al partir el pan. Le invitan a que se quede con ellos, pero Él desaparece, ante lo cual los dos discípulos regresan donde los demás y les cuentan que se han encontrado con Jesús. Recorramos el texto y descubramos una maravilla. Es el día de la resurrección. Los discípulos conversan sobre lo sucedido. Jesús “comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él”. Luego parte el pan y es cuando lo reconocen. Los discípulos salen a anunciar que Jesús está vivo. La maravilla es que este relato de Juan está desarrollado en la plantilla de una Eucaristía. Veamos: En domingo se reúne la asamblea. Se saludan se encuentran y conversan. Comienza la Liturgia de la Palabra, pues les explicó las Escrituras. Luego la Liturgia de la eucaristía, cuando parte el Pan y reconocen a Jesús. Termina la celebración y salen a comunicar al mundo que Jesús está vivo. Es el desarrollo de una eucaristía. ¿En qué momento los discípulos de Emaús reconocen a Jesús? Al partir el pan. Antes no lo reconocen, no es cuestión física, no es asunto de formas, es asunto de fe y de vida. Solamente en la Eucaristía reconocieron a Jesús. Cuando recorren las Escrituras sus corazones ardían. Ya sabemos que Juan está escribiendo a la comunidad joánica de Jerusalén que languidecía, y le anima, le impulsa a seguir, porque Jesús está vivo y él es el camino, la verdad y la vida, ya le dijo antes, dichosos los que creen en Jesús, aunque no le hayan visto y también que todo lo que está escribiendo es para que crean en Jesús ya que él, Juan, es testigo y hasta les contó que había estado en el sepulcro vacío junto a Pedro. Dicho de otra manera, al participar de la Eucaristía te encuentras con Jesús.

Mensaje: Al encontrarnos con Jesús resucitado en la Eucaristía instauramos el Reino.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. En nuestro tiempo, año 2017, siglo XXI, logramos entender eso de que hay que buscar nuevos areópagos para anunciar la venida del Reino. Buscando nuevos areópagos encontramos que hay muchísimos, especialmente los medios de comunicación, la publicidad, las redes sociales, la internet, como los de más incidencia. Pero si sabemos que hay tantos areópagos ¿porqué es que en ellos no se habla de Reino?, ¿por qué no hay espacios destinados a esta misión?, y podríamos seguir preguntándonos. Areópagos existen, lo que hacen falta es personas que quieran pregonar el Reino en esos medios. Acompañando a Jesús encontramos dos cosas: el Señor se presenta, es una acción de tipo personal, comunicar el Reino es una actividad personal, en alguna ocasión envía un mensaje, no de que sepan que ha resucitado sino de que los quiere ver, allá en Galilea para un encuentro personal y lo segundo, ese encuentro personal, desde Juan, se da especialmente en la Eucaristía. Se instaura el Reino cuando buscamos el encuentro personal con Jesús especialmente en la Eucaristía. Es decir, debemos terminar aquello de que participar de la Eucaristía no es eso de “ir” o “no ir a misa” no más, sino debemos recuperar que en la Eucaristía se realiza el encuentro personal con Jesús y así instaurar el Reino. Consta que es una actitud y una acción de tipo personal, no masivo.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino cuando:

1 En nuestro cerebro aceptamos como realidad a buscar, el encuentro con Jesús.

2 En nuestras participaciones en la Eucaristía procuramos encontrarnos con Jesús, en la Palabra y en el partir el Pan.

3 Encaminamos a nuestras familias y comunidades a buscar el encuentro con Jesús en cada Eucaristía.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, al encontrarnos con Jesús resucitado en la Eucaristía instauramos el Reino y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

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Jesús Palomino Idrovo

2° PASCUA

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HOMILÍA 2° PASCUA

23 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 20, 19-31

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”.
Otros muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.
Palabra del Señor

HOMILÍA

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PRÓLOGO. Qué gusto debemos sentir al saber que muchos hermanos están junto a nosotros para escudriñar la Palabra, y con mayor gusto pues estamos en Pascua de a resurrección. Les demos la bienvenida.

AÑO LITÚRGICO. Hemos conversado aquello del círculo salvífico, como algo muy nuestro, para entender todo este maravilloso proceso con el que el Padre Dios en Jesús nos manifiesta su santa voluntad de que venimos de Él y al finalizar el círculo salvífico volvemos donde Él. Hemos entonces pasado ya Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario 1, Cuaresma, Semana Santa y Resurrección, casi por completar el círculo salvífico para lo cual falta solamente el acontecimiento de la Ascensión o el retorno al Padre. ¿Qué nos trae este segundo domingo de pascua?

EXÉGESIS. Qué bueno, estamos otra vez con el evangelista Juan y ya sabemos de él que, escribe a finales del primer siglo de nuestra era, es decir entre el 90 y 100, que escribe a la comunidad que está languideciendo y que él definitivamente se esfuerza en dar su testimonio y redacta el evangelio, conocido como el evangelio de Juan con el propósito de alentar, animar, fortalecer a la comunidad joánica de los seguidores de Jesús y lo hace a su manera, escribiéndoles. Encontramos primero que, estas comunidades joánicas se reúnen los domingos, pues señala “Al anochecer del día de la resurrección”, es decir domingo, luego se aparece otra vez cuando están reunidos “Ocho días después”, es decir el domingo siguiente. Segundo, se reunían para orar y escudriñaban el antiguo testamento, especialmente el libro de Isaías y allí van encontrando que quien llena todas las expectativas de la venida del mesías es Jesús y, de hecho, al orar se encuentran con Jesús, por eso el señalamiento de que estando cerradas las puertas se les aparece, es decir, sienten la presencia de Jesús, que no es fantasma, sino que lo viven espiritualmente. En esa vivencia de las comunidades joánicas es que al Señor lo viven, experiencia que le cuentan a Tomás que estaba ausente hasta que en el próximo encuentro comunitario ya está Tomás, quien tiene la experiencia de encontrarse con Jesús ante quien expresa su falta de fe y adorándole de dice “¡Señor mío y Dios mío!”, siendo el momento en que Juan expresa su objetivo de hacer el evangelio y en boca de Jesús lo dice: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”. Juan ya lo dice, cumple su objetivo y anima a la comunidad. No es necesario que hayan visto a Jesús, no es necesario que existan apóstoles que estuvieron con Jesús, es necesario tener fe, tener una experiencia con Él y seguirle. Dichosos aquellos que creen en Jesús sin haber visto a Jesús.

Mensaje: Instauramos el Reino quienes creemos en Jesús sin haberlo visto.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. En este tiempo de las evidencias, en que quieren poner la evidencia en el laboratorio y desmenuzarlo para sacar conclusiones que no tienen nada de fe, en este tiempo creer en Jesús es otra cosa. No es cuestión de laboratorio, es asunto de fe. Es el momento de tocar el asunto tan certero, pero al mismo tiempo tan incomprendido de la fe. Muchos creemos que tener fe es asunto de portar una imagen, un objeto religioso (cruz, insignia, etc.), o de realizar determinados actos religiosos o ceremonias, como también de tener una especie de convicción ideal de que Dios existe pero como allá lejos, inalcanzable, como también otros creemos que tener fe es musitar una oración tan seguido, tan intenso creyendo que por ello Dios nos va a escuchar y conceder lo que pedimos, otros decimos que tener fe es unirnos en momentos de plegarias para que mientras más seamos, posiblemente seremos escuchados. ¿No será mejor conocer de Dios y de Jesús lo que se nos ha revelado y aceptar lo que Dios para nosotros ha planificado y manifestado en su Hijo Jesús y que está escrito en su santa Palabra, que semana a semana la escudriñamos?, ¿no será mejor disponer nuestra vida a cumplir lo que Dios quiere para nosotros, es decir que nos amemos los unos a los otros pero al estilo de Jesús, es decir hasta dar la vida por el hermano, y que todos nosotros nos amemos como hermanos y que tengamos a Dios como nuestro único Padre y todo esto porque ya lo sabemos aunque no lo vemos? Entonces el concepto de fe llega a ser una forma de vivir en la que se cumple la voluntad de Dios que nos está mirando, aunque nosotros no lo miramos, dejando de lado algunas actividades que son buenas expresiones de actos piadosos. Si nuestra fe es una forma de vivir delante de Dios, es certero afirmar que instauramos el Reino, aunque no lo vemos.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino cuando:

1 Nuestra fe es nuestra vida cumpliendo conscientemente la voluntad de Dios, aunque no lo vemos.

2 Nuestras familias viven su vida delante de Dios que les está mirando, aunque a Él no le ven.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, instauramos el Reino quienes creemos en Jesús sin haberlo visto y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

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Jesús Palomino Idrovo

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

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TRIDUO PASCUAL

HOMILÍA DOMINGO DE PASCUA

(RESURRECCIÓN DE JESUS)

16 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 20, 1-9

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Hasta la madrugada de este domingo participamos del gran relato de Marcos y nos dejamos acompañar de él en este maravilloso acontecimiento en el que nos dice que el sepulcro estaba vacío pero que las mujeres se encuentran con Jesús y les pone la tarea de anunciar a los discípulos que está resucitado. Hay que darles la bienvenida cordial a los fieles que, junto con nosotros, querido homileta, escudriñamos la Palabra.

AÑO LITÚRGICO. En la planificación de nuestra santa madre Iglesia la idea que es como un eje transversal es que, a lo largo del año religioso, que no coincide con el año civil, se siga a Jesús en los principales acontecimientos de su vida, vida de Jesús que comienza en la venida hasta nosotros y termina con su resurrección y con la ascensión retorna hasta su Padre de donde vino. Este círculo salvífico es el afán de nuestro Padre Dios para que la humanidad, hechura de sus manos, fruto de su desbordante amor, que nace de Él, termine con él por toda la eternidad. Hace tres días, Jesús asumió la peor realidad de la humanidad, la muerte, pero Jesús vence la muerte con la resurrección, que es la celebración que la vivimos hoy.

EXÉGESIS. Es nuevamente Juan el que escribe y repitiendo lo de hace dos días, escribe por los años 90 a las comunidades que se encuentran sin templo, sin discípulos de Jesús porque ya se han ido a la eternidad, sienten que se van languideciendo, se sienten dolidos porque las autoridades les han echado de las sinagogas y sufren mucho, y es en ese momento en que el último de los discípulos de Jesús, el discípulo amado, Juan, ya mayor, les escribe para animarles, es la forma que tiene Juan de aportar al fortalecimiento de las comunidades para evangelizar y difundir la fe en Jesús, escribe su evangelio. La esperanza que les queda es Jesús, en él hay que creer, él es el camino, la verdad y la vida. En el relato de hoy, Juan les refuerza la esperanza última que les queda, Jesús, pero lo hace de manera consciente y nos cuenta que, una vez que les avisó María Magdalena que el cuerpo de Jesús no estaba y que no saben dónde lo han puesto, salen en precipitada carrera, Pedro y él, Juan, van juntos al sepulcro y Juan, joven, llega primero pero no entra, espera a Pedro quien directamente ingresa al sepulcro y de él escribe: “vio y creyó”, ahora ya el testimonio no es el de Juan que escribe porque él lo vio sino que en este momento la autoridad, el mayor de los discípulos, aquel a quien el maestro le dio las llaves del reino de los cielos, Pedro, es quien da testimonio de que el cuerpo no está, y no le lleva a otra reflexión, es decir, que lo robaron, lo escondieron, etc., sino que cree.

Mensaje: El Reino de Dios se instaura porque creemos que Jesús resucitó.

 

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Decir hoy que creemos que Jesús resucitó, es decir que nuestras esperanzas no están en los bienes materiales sino en los eternos, eso quiere decir que si bien todo lo que aquí existe es bueno, es necesario y es creado por Dios, no es el fin último de nuestra existencia, no es lo que nos mueve a mejorar nuestra vida y la vida de los demás, no es lo que nos impulsa a desarrollar nuestras capacidades, lo perecible no es lo que nos hace amar, sino que el anhelo de eternidad, de plenitud, de estar con el Creador es lo que nos lleva a realizar la entrega de nuestra vida en servicio de los demás y de este mundo. Pero se preguntarán y ¿quién ha hecho despertar el anhelo de eternidad, de plenitud? Hay que responder diciendo que quien nos ha abierto a la eternidad, quien nos ha invitado a llegar a la plenitud humana en Dios, quien nos ha mostrado el camino de la resurrección para estar con Dios, es Jesús. Con todas estas palabras lo que queremos decir es que, actualizar el mensaje del sábado de Gloria, de la Vigilia Pascual, es cambiar de actitud de sueños perecederos a sueños eternos, de indiferencia a solidaridad, de violencia a comprensión, de odio a de amor, es decir a mantener actitudes de mucho amor, en otras palabras, a vivir una vida de fe.

SUGERENCIAS. Creemos en Jesús resucitado cuando:

1 Nuestra vida de fe nos hace mantener una actitud de mucho amor, hasta dar todo, como lo hizo Jesús.

2 En familia nos esforzamos por mantener esa actitud de vida de fe anhelando plenitud y eternidad.

3 En sociedad nos organizamos para mantener una actitud de solidaridad y amor que solamente nacen de Jesús.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, instauramos el Reino cuando creemos que Jesús resucitó y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

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Jesús Palomino Idrovo

SÁBADO SANTO (VIGILIA PASCUAL)

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TRIDUO PASCUAL

HOMILÍA VIGILIA PASCUAL (SÁBADO SANTO)

15 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Mt 28, 1-10

Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”.
Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. La bienvenida a todos los hermanos que comparten el empeño en escudriñar la Palabra y encontrar el mensaje. El de ayer, viernes santo, Juan nos da su testimonio de lo que aconteció con Jesús y la consiguiente invitación a ser testimonio en nuestra época. Hoy, día extraordinario que plenifica la historia de la humanidad. Bienvenidos homiletas.

AÑO LITÚRGICO. El plan de Dios es instaurar el Reino de los cielos. Para eso envía a su Hijo Jesús, quien nace entre nosotros y nos enseña que lo que debemos hacer es amarnos, pero no solo que lo dice, sino que lo hace, nos lo demuestra, especialmente en Cuaresma en la que Él mismo es el protagonista y llega a su plenitud hoy cuando vence a la muerte y nos abre el camino de la resurrección para llegar a donde el Padre Dios, ya que venimos de Dios y regresamos don Él.

EXÉGESIS. El texto es de Mateo y sabemos que su interés, entre otros, es acompañar en la organización de la comunidad seguidora de Jesús, comunidad conformada por los seguidores de la segunda generación, con una característica especial, ya comprendieran que el Reino de Dios no es inminente, sino que hay que recorrer un largo camino. A esta comunidad le escribe con su estilo sobrio y didáctico sobre el acontecimiento de la resurrección, pero nada del momento y del modo de la resurrección, de eso no, pero sí de otros elementos, cuáles, el temblor de tierra, la presencia del ángel, la tumba vacía, la aparición del resucitado a las mujeres y luego el mensaje a los discípulos. ¿Qué pretende Mateo con todo este relato? A la comunidad le dice en labios del ángel que “No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho”, les dice que se han cumplido las palabras de aquel a quien siguen, ya resucitó, ya cumplió. Las da la razón única para seguir organizándose, para seguir a Jesús, pues vale la pena seguir porque primero cumplió su palabra y segundo, mirando la tumba vacía concluyan que está resucitado y la prueba es que se apareció a las dos mujeres y las manda el mensaje, “que se dirijan a Galilea. Allá me verán”. No demuestra el acontecimiento de la resurrección, pero escribe que se apareció a las mujeres y con ellas manda el mensaje a los discípulos que lo verán en Galilea. La resurrección no es hecho comprobable en laboratorio, la resurrección es un “hecho sobrenatural admisible únicamente desde la fe” y es más “Cuando se cierra el corazón a la fe, la resurrección pasa automáticamente al terreno de la leyenda. (Alonso Schökel).

Mensaje: Instauramos el Reino cuando creemos que Jesús resucitó.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. En este mundo en el supuestamente se ha llegado a dar valor a todo aquello que se puede medir, que se puede pesar, que se puede comprobar, llegando a afirmar que hay que desmitificar todo y que todo se debe probar, eso de la resurrección de Jesús y con ello todo lo relacionado con la fe y la religión, llegando en el caso del famoso ateo Richard Dawkins  a hablar de la fe como de un virus y que se convierte en “La raíz de todo mal”, hablar o tocar el tema de la resurrección de Jesús como que no tiene ya espacio. Es más, hablar de Dios mismo y hacerle presente como que ha quedado reducido ya a la mínima expresión. En este ambiente cómo hacer presente la resurrección de Jesús, cómo hacer hermenéutica, es decir cómo hacer actual el tema. Aceptando el reto que formuló Mateo en esa época, a su comunidad que se estaba constituyendo, organizándose, hay que asumir que el hecho de la resurrección no es comprobable, pero que quienes sabemos por la fe que Jesús resucitó, debemos hacer lo de las mujeres, ir y contar a todos que Jesús está resucitado, que no es una cuestión sino de persona a persona, solamente así se instaurará el Reino de los cielos. Al vivir la celebración litúrgica de este sábado santo, encontraremos en las siete lecturas del Antiguo Testamento todo el proceder amoroso de Dios Padre con el hombre hasta que nos da a su Hijo Jesús quien al “resucitar vive ahora para Dios” y nosotros con Él. Todos venimos de Dios y regresamos a Él.

SUGERENCIAS. Instauraremos el Reino cuando:

1 En nuestra vida de fe, vivamos la resurrección de Jesús y tengamos una experiencia de fe con Él.

2 En nuestras familias, aceptemos por nuestra experiencia de fe que Jesús está resucitado.

3 Vivamos en sociedad nuestra vida de fe que cree y acepta a Jesús resucitado.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, instauramos el Reino cuando creemos que Jesús resucitó y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo