1° TIEMPO ADVIENTO

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HOMILÍA DOMINGO 1° ADVIENTO

27 de noviembre de 2016

Comienza el Año Litúrgico – Ciclo A

EVANGELIO. Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24,37-44.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Palabra del Señor

HOMILÍA

PRÓLOGO. Con mucha alegría, como animadores, debemos dar la bienvenida a los hermanos que comparten nuestras reflexiones, especialmente en el tratamiento homilético. Más, cuando se comienza este domingo un nuevo Año Litúrgico. Tenemos que manifestar que el domingo pasado cerramos al Año Litúrgico anterior y que hoy estamos de año nuevo, que es una nueva posibilidad que nos da la santa madre Iglesia para buscar nuestra configuración con Cristo siguiendo su vida mediante la participación en las celebraciones litúrgicas. Oportuno sería que les comentemos que este año leeremos todos los domingos el Evangelio de Mateo, porque nuestra Iglesia ha organizado para que en las celebraciones dominicales durante tres años podamos leer los cuatro evangelios. El primer año a Mateo (ciclo A), el segundo año a Marcos (ciclo B), el tercer año a Lucas (ciclo C) y a Juan en la Pascua de todos los años.

AÑO LITÚRGICO. Es la oportunidad también para manifestar y formar a nuestros hermanos o fieles en cuanto a la configuración del Año Litúrgico y sería bueno dos cosas: primero, manifestarles que en todo el año, no calendario sino año religioso, vamos a vivir lo que llamamos el CIRCULO SALVÍFICO y la VIDA DE IGLESIA, explicando que el Ciclo es la presencia histórica de Jesús, la preparación a su venida (Adviento), su nacimiento entre nosotros (Navidad), el desarrollo de su misión de traernos el Reino (Tiempo Ordinario) mediante su equipo humano (discípulos) y su mensaje (amarnos unos a otros a su estilo), luego la preparación a los acontecimientos de la cruz y resurrección (Cuaresma), la vivencia de la cruz (Semana Santa), la resurrección (Pascua) y finalmente la venida del Espíritu Santo (Pentecostés); segundo, la Vida de Iglesia que profundiza las enseñanzas de Jesús (Tiempo Ordinario) para terminar el Año Litúrgico celebrando a Cristo como nuestro Rey.

EXÉGESIS. Ya sabemos que lo importante es buscar el mensaje principal. De buenas a primeras nos encontramos al comenzar el año litúrgico que el Evangelio de Mateo nos habla ya de “Cuando venga el Hijo del hombre” y lo más lógico es preguntarse ¿por qué? Es bueno recordar que, en la historia de salvación, Dios escoge al pueblo de Israel para meterse en la historia y le promete la tierra que mana leche y miel, pero que a la postre, Israel lo perdió. En el destierro, Israel clama a Yahveh quien le promete no abandonarle y que renovará su alianza, por medio de su mensajero, su enviado, el profeta, el hijo del hombre (revisemos Isaías). A esta promesa se refiere Mateo y empatamos la reflexión, en la que el evangelista luego de su razonamiento y argumentación recomienda estar en vela, “porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”. En cuestión de la celebración litúrgica de Adviento, claramente se nota que la intención no es prepararse para la “Parusía” (el tiempo final) sino de prepararse para la venida del Señor en la Navidad (tiempo litúrgico), el hijo del hombre esperado por el pueblo de Israel que, cuando venga “morir a los cien años será morir joven” (Is 65,20),” los hombres “tendrán vida tan larga como la de los árboles y mis elegidos gozarán de los frutos de su trabajo” (Is. 66,22) y “el lobo pastará junto con el cordero” (Is. 66, 25). Será una maravilla y para eso debemos prepararnos hoy.

Mensaje: Adviento es prepararnos para la venida del “Hijo del Hombre”

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Como ya concretamos que se trata de prepararnos para la conmemoración de la venida de Jesús, el mensajero del Padre Dios, en cuanto al tiempo, se refiere a la preparación en Adviento y en cuanto a su nacimiento, Navidad. Este domingo, el 1° de Adviento, es prepararnos para la navidad, socialmente hay muchas cosas (pesebre, novena, compras, regalos, etc.), litúrgicamente hay otras cosas (color morado, pocas flores, confesiones, lecturas propias, se evita el aleluya, etc.) espiritualmente es el asunto. Pensando en nuestros feligreses, ya todo preparamos litúrgicamente para ellos, pero sería bueno orientarles en cuanto a su vida diaria. ¿No deberíamos motivarles para que encuentren en Jesús una razón para mejorar su vida y no solamente el dinero, el tener, el disfrutar? ¿Podríamos motivarles para que formen a sus hijos en el área espiritual, sin decirles nada sino siendo ejemplos de seguimiento a Jesús participando de las celebraciones eucarísticas? ¿Podríamos sugerir que en esta Navidad sean solidarios con los que más necesitan compartiendo lo que tienen?

SUGERENCIAS. Prepararnos para la vista de Jesús es:

1 Reconocer a Jesús como la persona que da sentido a nuestras vidas.

2 Decidirnos a seguir a Jesús participando de las celebraciones litúrgicas.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, Adviento es prepararnos para la venida del “Hijo del Hombre”, y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

 

Jesús Palomino Idrovo