5° CUARESMA

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HOMILÍA 5° CUARESMA

2 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 11, 1-45

En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.
Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?” Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.
Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”. Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros, para morir con él”.
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?”
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de allí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él

HOMILÍA

(Querido homileta, aquí elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Es una maravilla encontrar mensajes principales en las lecturas del evangelio y más cuando esas maravillas las descubrimos con nuestros hermanos al encontrarnos con la Palabra y eso merece felicitarles y dar la bienvenida a un nuevo encuentro con la Palabra.

AÑO LITÚRGICO. Luego de Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario, nos encontramos en Cuaresma y ya en el quinto domingo con mensajes tan claros como el de las tentaciones en el primer domingo, es decir, si Jesús el Hijo de Dios es tentado, cuánto más nosotros; en el domingo segundo de la Transfiguración encontramos como mensaje que a quien hay que escuchar es a Jesús que es el hijo predilecto del Padre; en el domingo de la Samaritana, el mensaje fue el ser agentes de paz, para prepararnos y ver qué mensaje nos trae este quinto domingo.

EXÉGESIS. Seguimos con el evangelio de Juan, al decir del P. Alonso: “Su estilo descriptivo es intencionalmente realista” y en esta oportunidad nos da la idea precisa: “Yo soy la resurrección y la vida” y todo el texto es una expresión maravillosa de su estilo “realista” para hasta casi redundar en la idea de que Jesús es la vida. A Martha y a María, así como a los discípulos y a todos los judíos les insiste sobre la idea de que Él es la vida y que es necesario creer en Él. Todas esas circunstancias descritas por Juan, eso de que “el amigo a quien tanto quieres está enfermo”, aquello de “¿Acaso no tiene doce horas el día?”, la expresión: “si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano” y tantas otras que detalla Juan, son para recalcar la idea principal, Jesús es la vida y hay que creer en Él. Por reflexiones anteriores ya sabemos lo que es la fe, no como concepto sino como forma de vida.

Mensaje: Cuando creemos que Jesús es la vida, instauramos el Reino.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. En nuestro mundo en el que parece que la cultura de la muerte y del descarte son el pan de cada día, eso de actualizar el mensaje de que Jesús es la VIDA, parece que es algo tan difícil pero necesario. Difícil porque en todo lado lo que hace noticia es la muerte, los accidentes, el maltrato, la falta de valores, el dinero, el poder, la corrupción, que no dejan espacio para nada de la vida y si alguna cosa conocemos sobre la vida, algo así como un rescate, la sobrevivencia a un accidente, etc., es como algo excepcional que no hace sino confirmar la regla. Por la misma razón, desde la otra orilla, encontramos que es necesario con urgencia dar el pleno valor a la vida, encontramos que es necesario organizarnos para defenderla, y protegerla y promocionarla, porque caso contrario, vence la muerte. Es en ese momento de decisión en el que debemos agarrarnos fuerte de la VIDA para emprender cualquier acción, cualquier acción, pero algo hay que hacer. Esto puede y debe ser a nivel personal, familiar, comunitario y social. De tal manera que comience una nueva cultura, la cultura de la vida, cuyo centro es, debe y tiene que ser Jesus, porque Él es la vida. La cultura de la vida es instaurar el Reino.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino:

1 Al hacer de Jesús el centro de nuestra existencia, ningún ídolo, ningún personaje, solamente Jesús debe ser el centro de nuestra vida.

2 Cuando decidimos en familia hacer de Jesús el centro de nuestra vida familiar.

3 Si, en todo lugar que nos encontremos contemos siempre como centro de nuestras actividades a Jesús que es nuestra vida.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que cuando creemos que Jesús es la vida, instauramos el Reino y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo

4° CUARESMA

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HOMILÍA 4° CUARESMA

 26 marzo de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 9, 1-41

En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?” Jesús respondió: “Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo”.
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte en la piscina de Siloé” (que significa ‘Enviado’). Él fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él, sino que se le parece”. Pero él decía: “Yo soy”. Y le preguntaban: “Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?” Él les respondió: “El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’. Entonces fui, me lavé y comencé a ver”. Le preguntaron: “¿En dónde está él?” Les contestó: “No lo sé”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo”. Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?” Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?” Él les contestó: “Que es un profeta”.
Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: “¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?” Sus padres contestaron: “Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo”. Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: ‘Ya tiene edad; pregúntenle a él’.
Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. Contestó él: “Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo”. Le preguntaron otra vez: “¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?” Les contestó: “Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?” Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: “Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene”.
Replicó aquel hombre: “Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder”. Le replicaron: “Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?” Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?” Él contestó: “¿Y quién es, ¿Señor, para que yo crea en él?” Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es”. Él dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose, lo adoró.
Entonces le dijo Jesús: “Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos”. Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: “¿Entonces también nosotros estamos ciegos?” Jesús les contestó: “Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado”.

HOMILÍA

(Querido homileta, aquí elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Querido homileta, con alegría porque escudriñamos la Palabra recibamos a quienes meditan con nosotros la Sagrada Escritura y démosles la bienvenida.

AÑO LITÚRGICO. El Año Litúrgico es la oportunidad que nos da nuestra Iglesia para poder, domingo a domingo, celebrar los acontecimientos importantes de la vida de Jesús. Ya sabemos, su venida, su nacimiento, la conformación de su equipo de trabajo, su misión y ahora en Cuaresmas, Jesús, protagonista, vive lo que debemos vivir, nos enseña con su ejemplo.

EXÉGESIS. El evangelista Juan, tan especial como es, tiene una idea en mente: Jesús es la luz y como siempre hemos manifestado, hay un mensaje principal y aquí es que si somos seguidores de Jesús debemos actuar como hijos de la luz. ¿Cómo es que son, actúan, viven, los hijos de la luz? Nuestra santa madre Iglesia nos ayuda con la misma palabra, nos ayuda con el concepto de los hijos de la luz que está descrito en la carta de Pablo a los efesios cuando les manifiesta: “En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.” La misma Palabra nos manifiesta la actitud de los hijos de la luz y expresa que “los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad.”  Siendo hijos de la luz, porque creemos y hemos aceptado a Jesús, nuestra actitud debe ser expresión de personas bondadosas, santas y verdaderas.

Mensaje: Bondad, santidad y verdad son las actitudes de los hijos de la luz.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Clarísimo para entender que los hijos de la luz debemos manifestar en la vida, bondad, santidad y verdad. Solamente siendo santos, bondadosos y siempre con verdad, manifestaremos a los hermanos que somos hijos de la luz, que somos seguidores de Jesús. Clarísimo también comprender que no es cuestión de palabras sino de actitudes. Según el diccionario y la psicología una actitud es “es el comportamiento habitual que se produce en diferentes circunstancias”, es decir una manera de actuar permanente. Englobando las ideas: Jesús viene a traernos el Reino de los cielos, lo instaura mediante la Iglesia y quienes hacemos iglesia ya conocemos que siendo seguidores de Jesús nuestra actitud debe ser de bondad, santidad y verdad, para instaurar el Reino de los cielos.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino:

1 Cuando nuestro comportamiento permanente revela bondad, verdad y santidad.

2 Cuando en nuestra familia, amistades, círculo social o de trabajo mantenemos nuestro comportamiento de bondad, santidad y verdad.

3 Cuando con nuestra manera de ser logramos convencer a otros hermanos que el Reino de Dios solamente se instaura con esas actitudes.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que bondad, santidad y verdad son las actitudes de los hijos de la luz y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo

3° CUARESMA

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HOMILÍA 3° CUARESMA 

19 marzo de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Juan (4,5-42):
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.
La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.
Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.
Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el Salvador del mundo”.

HOMILÍA

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PRÓLOGO. Debemos como homiletas estar siempre dispuestos a recibir a quienes, como hermanos, interesados en conocer el “mensaje principal”, se acercan y con nosotros muerden la Palabra hasta encontrar aquello que nos dice el Señor: su mensaje. Debemos darles la más cordial de las bienvenidas.

AÑO LITÚRGICO. Hemos planteado para este año la mirada fija en Jesús a quien en Adviento le esperamos, en Navidad lo recibimos, en el Tiempo Ordinario lo acompañamos y en Cuaresma lo admiramos porque ya no son sus palabras sino sus hechos los que nos hacen ver que él es el protagonista de los acontecimientos para instaurar el Reino. De Jesús comprendimos que nos trae el Reino, lo comienza a instaurar con sus discípulos y comprendimos también que, el Reino consiste en que nos amemos unos a otros a su estilo, al estilo de Jesús, es decir, hasta dar la vida. La plenitud de estos acontecimientos los celebraremos en Semana Santa culminando con su resurrección.

EXÉGESIS. El texto del evangelio es de Juan, y en palabras del Padre Alonso Schökel, este “evangelio posee un estilo único, pleno de vigor y vitalidad. Algunas piezas resultan admirables, auténticas obras de arte”, y en el objetivo de su construcción no olvida el evangelista que “la comunidad, sacudida en sus cimientos por el desgaste externo y la controversia dentro de su mismo seno, tuvo que aferrarse a su fe en «Cristo Jesús» para descubrir una razón con la que poder sobrevivir” ya que el momento es el de los años 90 a 95 después de Jesús, cuando quienes conocieron a Jesús ya no están, languidecía la comunidad, pero debe la comunidad subsistir. En estas circunstancias, el momento hace referencia a las relaciones entre dos fracciones del pueblo de Abraham, los judíos y los samaritanos quienes históricamente estuvieron separados. Los samaritanos creían solo en el Pentateuco y por allí vienen las diferencias hasta que los judíos no permitieron a los samaritanos que les ayudaran en la reconstrucción del templo (destruido por Tito en el año 70) y por eso ellos hicieron el centro de culto en Gerizim. El evangelista Juan, en esa coyuntura, da el protagonismo a Jesús, no podía ser de otra manera, y es quien hace de puente entre estas dos comunidades de origen judío. Los samaritanos por su historia conocen lo del mesías, por eso aquella expresión “¿No será éste el Mesías?”, conocen su historia por eso la inquietud acerca del lugar de adoración que no debe ser solo en Jerusalén, por eso resulta extraño a los discípulos ver a Jesús conversando con una mujer y samaritana, pero es Jesús el protagonista, tiende el puente, habla con una mujer, trata con los samaritanos, ni en Jerusalén ni en otro lugar sino “en espíritu y en verdad”, y finalmente ante tanta incertidumbre Juan presenta a Jesús como el mesías, el esperado y le hace decir: “Soy yo, el que habla contigo”. Jesús para instaurar el Reino no solo dice, sino que lo vive, lo hace.

Mensaje: Jesús instaura el Reino tumbando barreras.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Eso de que Jesús instaura el Reino, él mismo, es verdad, el protagonista es él mismo. Cómo lo hace, para nosotros tratar de actualizar el mensaje. Primero, actualizar el mensaje tiene su marco histórico, el de su época y trata con quienes vivían en ese tiempo, es decir, el Reino no es de otro mundo o algo qué vendrá después, no, instaurar el Reino es de esta época, aquí, y con quienes viven ahora y aquí. Desvirtuada la idea de que el Reino será luego de esta vida. Segundo, el protagonista necesariamente es Jesús, no se puede instaurar el Reino si Jesús no es el protagonista, debemos creer y aceptar a Jesús para instaurar el Reino. Desvirtuado aquello de que el hombre es fin del proyecto. Tercero: se instaura el Reino superando todas las barreras y de todo tipo entre los hijos de Dios, entre los hermanos de Jesús, sean barreras de tipo histórico, político, social, económico, intelectual hasta espiritual, de tal manera que Dios sea nuestro Padre y todos nosotros en Jesús somos hermanos. Desvirtuando aquello de que el fin último del hombre es tener. Cuarto, no se trata de lugares específicos, santuarios, templos, sinagogas, lugares de culto, sino en espíritu y verdad, que supera toda clasificación y de toda característica. Desvirtuando aquello de que determinados lugares son sagrados. No olvidemos que en la Cuaresma Jesús es el protagonista con su vida, con lo que hace, realizando la instauración del Reino.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino:

1 Si aceptamos a Jesús como Hijo de Dios, como el Cristo, como el Salvador.

2 Si rompemos todas las barreras que nos separan de muchos hermanos con quienes tenemos diferencias.

3 Si personalmente y en familia adoramos a Dios como nuestro Padre y a Jesús como nuestro hermano.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que Jesús instaura el Reino tumbando barreras y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo

2° CUARESMA

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HOMILÍA 2° CUARESMA

12 marzo de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Domingo a domingo hay hermanos que nos acompañan en la realización de nuestras reflexiones al encontrarnos con la Palabra, qué bueno que con mucho cariño les demos la bienvenida.

AÑO LITÚRGICO. Estamos caminando por el tiempo llamado Cuaresma y no nos hemos detenido en la explicación del origen de la palabra “cuaresma” como proveniente de cuarenta, sino que nos hemos enfocado en que luego de que Jesús viene, nace, comparte su misión y busca con quien instaurar el Reino, es Él mismo quien vive lo que predicó para enseñarnos que cumple su misión no solo de palabra sino de obra. Llegará la plenitud del cumplimiento de su misión en Semana Santa, pero hasta eso, debemos acompañar a Jesús y vivir con él los principales acontecimientos procurando configurarnos con él.

EXÉGESIS. Cómo es de directo y preciso Mateo, óigalo: “, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta”, y, es más: “Se transfiguró”, directo, no hay espacio para nada y sigue: “se les aparecieron Moisés y Elías” y puntualiza: “conversando con él”. ¿Qué pretende con eso Mateo?, ¿por qué junta a los tres?, ¿qué nos quiere decir? Tomemos en cuenta que Mateo escribe a la comunidad que se está organizando y les presenta como el referente principal y único a Jesús, porque si bien en la tradición judía, Moisés es el liberador de la esclavitud y quien configuró su caminar en la leyes, y Elías es el profeta de Yahveh, ellos ya son parte de la historia, son importantes, y por eso les pone juntos a los tres, pero quiere manifestar que el único a quien se debe seguir es a Jesús, por eso presenta dos acontecimientos importantísimos, primero, la nube que les cubre desde donde sale una voz “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”, como quien dice, a nadie más sino a Jesús y el otro acontecimiento, aunque Pedro quiere hacer tres chozas, Elías y Moisés ya no están, Jesús está solo, porque él es el importante, a él hay que escucharle en la organización de la comunidad de seguidores de Jesús, no más tradiciones, no más el pasado, ya no lo antiguo, solo Jesús. Termina diciendo que todo esto se ha llegado a conocer y difundir, luego de que Jesús resucitó.

Mensaje: Para instaurar el Reino, solo a Jesús hay que escuchar.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. ¿Cuál es el mensaje más importante? Para instaurar el Reino, solo a Jesús hay que escuchar. Ese mensaje lo debemos actualizar. Hay que actualizarlo a dos niveles, el primero, nos dice sobre la necesidad de instaurar el Reino y el segundo es que para que eso suceda, al único que hay que escuchar es a Jesús. Instaurar el Reino nos trae a la mente aquello de que debe reinar Jesús, y esto no es nada nuevo, todos sabemos que eso se debe hacer, que las cosas cuando se hacen según Dios salen bien, y si sabemos que ese es el objetivo ¿qué ha sucedido? Actualizando el mensaje hay que decir que no hemos escuchado a Jesús quien nos pide que “nos amemos unos a otros” (1 Jn. 4, 7), a Él no le escuchamos, sino que escuchamos otras voces, las de la política, las de la economía, las redes sociales, la internet, etc., el horóscopo, y otros inventos que no tienen ni idea del “Reino de Dios”. ¿Qué hacer? En el círculo que tenemos y en que vivimos hay que actualizar el mensaje, procurar instaurar el Reino, y para eso hay que amar al estilo de Jesús. La tarea es iniciar el proceso a nivel personal, luego familiar, posteriormente en nuestro círculo social y finalmente a la sociedad en general, pero hay que comenzar por casa.

SUGERENCIAS. Para mostrarnos que escuchamos a Jesús:

1 Mentalizarnos que somos responsables de instaurar el Reino, porque lo sabemos y eso quiere Jesús.

2 Comenzar a instaurar el Reino, amándonos a nosotros mismos, a nuestros hermanos más cercanos, la familia.

3 Si la cosa va bien a nivel personal y familiar, crecer el círculo del Reino, del que se pueda decir “vean cómo se aman”.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, para instaurar el Reino, solo a Jesús hay que escuchar y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo

1° CUARESMA

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HOMILÍA 1° CUARESMA

5 marzo de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,1-11):
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Palabra del Señor

HOMILÍA 

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. A quienes contigo siguen meditando en la Palabra y buscando su principal mensaje dales la bienvenida y anímales a seguir participando de este esfuerzo por instaurar el Reino, de manera especial en este tiempo de cuaresma. Dales la bienvenida.

AÑO LITÚRGICO. Comenzamos Cuaresma y en todas partes y en todos los niveles se expresa aquello de que la cuaresma hace referencia a cuarenta y recuerdan tantos pasajes de la Biblia reforzando la idea, cuando lo importante en nuestro planteamiento de instaurar el Reino, luego de las celebraciones de la venida de Jesús, de su nacimiento, del proceso de selección de las personas que con Jesús predicarán que el Reino ya está cerca, vienen las celebraciones en las que Jesús muestra cómo es que Él mismo cumple las exigencias de dicha instauración, llegando a la plenitud con su muerte y resurrección, acontecimientos en los que Jesús vive personalmente las exigencias de implantar el Reino. Comenzamos Cuaresma, luego viene la Semana Santa, termina con la Resurrección, luego la Ascensión y Pentecostés.

EXÉGESIS. Mateo con su método es bien directo, en el tema de las tentaciones dice las cosas de manera frontal y dice que Jesús fue tentado por el diablo. El tentador presenta tres oportunidades a Jesús, la primera hace referencia a los poderes como Hijo de Dios para que pueda satisfacer las necesidades de la humanidad, la segunda para que como Hijo de Dios no se equivoque y la tercera para que el Hijo del hombre tenga toda la gloria. A lo que Jesús como Hijo del Hombre responde que el poder es para cumplir la voluntad de Dios, que no hay que equivocarse tentando a Dios, sino que hay que cumplir su voluntad y la tercera oportunidad es de la gloria a lo que Jesús contesta que el único que la merece es el Padre Dios. Quien siente la tentación de optar por otras cosas y no por Padre Dios es el mismo Jesús, pero demuestra que, en medio de todo, la opción es el Padre Dios, finalizando con que el diablo desaparece y los ángeles le alaban. La mejor manera de hacer que el diablo y sus tentaciones desaparezcan es hacer lo correcto, hacer opción por Dios que quiere que las cosas se hagan bien.

Mensaje: Siempre habrá tentaciones, pero la mejor manera de vencerlas es haciendo lo que Dios quiere.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. El tema es súper interesante, las tentaciones. Cómo actualizar el tema, cómo reconocer lo que son las tentaciones en una época en que todo es relativo y todo “depende de…” En el texto de Mateo aparecen tres: sucumbir a las únicas realidades que parecen interesantes, como son la realidades terrenales, lo demás no asoma en el panorama, las realidades que nacen de la Palabra de Dios; la segunda, es poner a prueba la existencia de Dios, sucumbir a las situaciones en las que parece que lo único y valedero es el ser humano, siendo que Jesús dice: no tentar a Dios y la tercera tentación, buscar la gloria a costa de lo que sea, siendo que el único que merece la gloria es el Padre Dios. En las tentaciones que aparecen en Mateo aparecen como eje transversal el querer hacer al hombre más importante que Dios, ya sea en el poder, en la duda o en la gloria, siendo que es más importante Dios, la tentación es a valorar más a la criatura que al creador. Como seres humanos siempre existirán estas tentaciones. ¿Cómo vencerlas? De la única manera, haciendo lo que toda criatura tiene que hacer, y es reconocer que es hechura de las manos de Dios por amor y a él se le debe guardar temor por su poder, no dudar de que Él lo puede todo y que merece toda la gloria hoy y siempre. En cuanto al Plan de Dios por nuestra salvación y en torno del Año Litúrgico como la mejor opción para instaurar el Reino, esperamos a Jesús en Adviento, celebramos su nacimiento en Navidad, Jesús plantea su misión y con quien lo va a realizar en el Tiempo Ordinario y ahora en Cuaresma, Él mismo la cumple llegando a dar la vida por todos en Semana Santa y todo para instaurar el Reino.

SUGERENCIAS. Para vencer las tentaciones debemos:

1 Entender el concepto actualizado de lo que es tentación, como no optar por Dios, el creador sino por la criatura.

2 Cambiar en nuestras actitudes la opción por la criatura por la opción por el creador.

3 Difundir especialmente en nuestras familias el cambio de opción para no caer en la tentación.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, siempre habrá tentaciones, pero la mejor manera de vencerlas es haciendo lo que Dios quiere y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo