SÁBADO SANTO (VIGILIA PASCUAL)

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TRIDUO PASCUAL

HOMILÍA VIGILIA PASCUAL (SÁBADO SANTO)

15 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Mt 28, 1-10

Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”.
Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. La bienvenida a todos los hermanos que comparten el empeño en escudriñar la Palabra y encontrar el mensaje. El de ayer, viernes santo, Juan nos da su testimonio de lo que aconteció con Jesús y la consiguiente invitación a ser testimonio en nuestra época. Hoy, día extraordinario que plenifica la historia de la humanidad. Bienvenidos homiletas.

AÑO LITÚRGICO. El plan de Dios es instaurar el Reino de los cielos. Para eso envía a su Hijo Jesús, quien nace entre nosotros y nos enseña que lo que debemos hacer es amarnos, pero no solo que lo dice, sino que lo hace, nos lo demuestra, especialmente en Cuaresma en la que Él mismo es el protagonista y llega a su plenitud hoy cuando vence a la muerte y nos abre el camino de la resurrección para llegar a donde el Padre Dios, ya que venimos de Dios y regresamos don Él.

EXÉGESIS. El texto es de Mateo y sabemos que su interés, entre otros, es acompañar en la organización de la comunidad seguidora de Jesús, comunidad conformada por los seguidores de la segunda generación, con una característica especial, ya comprendieran que el Reino de Dios no es inminente, sino que hay que recorrer un largo camino. A esta comunidad le escribe con su estilo sobrio y didáctico sobre el acontecimiento de la resurrección, pero nada del momento y del modo de la resurrección, de eso no, pero sí de otros elementos, cuáles, el temblor de tierra, la presencia del ángel, la tumba vacía, la aparición del resucitado a las mujeres y luego el mensaje a los discípulos. ¿Qué pretende Mateo con todo este relato? A la comunidad le dice en labios del ángel que “No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho”, les dice que se han cumplido las palabras de aquel a quien siguen, ya resucitó, ya cumplió. Las da la razón única para seguir organizándose, para seguir a Jesús, pues vale la pena seguir porque primero cumplió su palabra y segundo, mirando la tumba vacía concluyan que está resucitado y la prueba es que se apareció a las dos mujeres y las manda el mensaje, “que se dirijan a Galilea. Allá me verán”. No demuestra el acontecimiento de la resurrección, pero escribe que se apareció a las mujeres y con ellas manda el mensaje a los discípulos que lo verán en Galilea. La resurrección no es hecho comprobable en laboratorio, la resurrección es un “hecho sobrenatural admisible únicamente desde la fe” y es más “Cuando se cierra el corazón a la fe, la resurrección pasa automáticamente al terreno de la leyenda. (Alonso Schökel).

Mensaje: Instauramos el Reino cuando creemos que Jesús resucitó.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. En este mundo en el supuestamente se ha llegado a dar valor a todo aquello que se puede medir, que se puede pesar, que se puede comprobar, llegando a afirmar que hay que desmitificar todo y que todo se debe probar, eso de la resurrección de Jesús y con ello todo lo relacionado con la fe y la religión, llegando en el caso del famoso ateo Richard Dawkins  a hablar de la fe como de un virus y que se convierte en “La raíz de todo mal”, hablar o tocar el tema de la resurrección de Jesús como que no tiene ya espacio. Es más, hablar de Dios mismo y hacerle presente como que ha quedado reducido ya a la mínima expresión. En este ambiente cómo hacer presente la resurrección de Jesús, cómo hacer hermenéutica, es decir cómo hacer actual el tema. Aceptando el reto que formuló Mateo en esa época, a su comunidad que se estaba constituyendo, organizándose, hay que asumir que el hecho de la resurrección no es comprobable, pero que quienes sabemos por la fe que Jesús resucitó, debemos hacer lo de las mujeres, ir y contar a todos que Jesús está resucitado, que no es una cuestión sino de persona a persona, solamente así se instaurará el Reino de los cielos. Al vivir la celebración litúrgica de este sábado santo, encontraremos en las siete lecturas del Antiguo Testamento todo el proceder amoroso de Dios Padre con el hombre hasta que nos da a su Hijo Jesús quien al “resucitar vive ahora para Dios” y nosotros con Él. Todos venimos de Dios y regresamos a Él.

SUGERENCIAS. Instauraremos el Reino cuando:

1 En nuestra vida de fe, vivamos la resurrección de Jesús y tengamos una experiencia de fe con Él.

2 En nuestras familias, aceptemos por nuestra experiencia de fe que Jesús está resucitado.

3 Vivamos en sociedad nuestra vida de fe que cree y acepta a Jesús resucitado.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, instauramos el Reino cuando creemos que Jesús resucitó y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo