01_personas

.

03_realidad+

.

03_realidad-

.

04_metodo

.

05_el_sueño

.

 

VIERNES SANTO

.

TRIDUO PASCUAL

HOMILÍA VIERNES SANTO

14 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 18, 1–19, 42

En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas.
Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo: “¿A quién buscan?” Le contestaron: “A Jesús, el nazareno”. Les dijo Jesús: “Yo soy”. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles ‘Yo soy’, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar: “¿A quién buscan?” Ellos dijeron: “A Jesús, el nazareno”. Jesús contestó: “Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan”. Así se cumplió lo que Jesús había dicho: ‘No he perdido a ninguno de los que me diste’ (Ver el texto completo aquí)

Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Con solemnidad y mucha seriedad les debemos dar la bienvenida a escudriñar la Palabra en este día especial, Viernes Santo, y encontrar el mensaje principal, para no quedarnos solamente con los elementos externos de la celebración, sino a descubrir el mensaje principal. Les demos una calurosa bienvenida.

AÑO LITÚRGICO. En todo el proceso vivido en este año litúrgico hemos desarrollado el tema de la instauración del Reino de Dios, que es la misión de Jesús, en el jueves santo vivimos con Jesús la institución de la Eucaristía, del sacerdocio y la contundencia del mandamiento del amor que hace a Jesús lavar los pies a los discípulos siendo que esa acción , en ese tiempo, era realizada por los esclavos a sus patrones y dueños y Jesús le da otro sentido y termina diciendo que ha dado el ejemplo para que hagamos lo mismo. ¿Qué nos enseña Jesús en este viernes santo?

EXÉGESIS. El evangelio es de Juan quien escribe a finales de los años 90, cuando están ya sin templo, pues los romanos lo destruyeron en el año 70, cuando la mayoría de los que conocieron a Jesús ya se han ido a la eternidad, y cuando  los que tienen la autoridad y el poder son los fariseos quienes expulsan de las reuniones y sinagogas a los cristianos para debilitarles, cuando todo eso sucede, las comunidades joánicas  terminan poniendo su única esperanza en Jesús, de quien saben que es el “camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). Terminan las comunidades joánicas poniendo toda su esperanza en Jesús, en gran parte por el trabajo de Juan, ya que él mismo da testimonio, y cuando les escribe les dice: “El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean”, este trabajo de fortalecer a las comunidades joánicas, se encuentra también en otro momento y es cuando en el capítulo 20, versículo 29, luego de que se manifiesta personalmente a Tomás, Jesús le dice “Porque me has visto, has creído; felices los que crean sin haber visto”, pues ya han pasado como 60 años de la muerte de Jesús y Juan alienta la fe de los seguidores del maestro diciéndoles, “felices los que crean sin haber visto” para que no se alejen de la comunidades que están languideciendo. Juan con su testimonio y su evangelio fortalece a las comunidades y así instaura el Reino de Dios.

Mensaje: Así como Juan, con el testimonio y la evangelización se instaura el Reino de Dios.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Las realidades personales y sociales en este siglo XXI son tan especiales porque de religioso, no tienen casi nada, menos de cristianas y esto al parecer dificultaría es trabajo de actualizar el Reino de Dios con el testimonio y la evangelización. Más, si aprovechamos todos los avances administrativos, pedagógicos, hasta de marketing, debemos afirmar que es el momento para transformar las dificultades en oportunidades. Tampoco esperemos que quienes detentan el poder y la autoridad hagan este trabajo, sino más bien que el trabajo de instaurar el Reino sea como de hormiga, de cada uno de nosotros, sin decir nada, a dar testimonio comenzando por nuestro hogar o nuestra familia, el trabajo y luego en los círculos sociales más cercanos y así seguir en crecimiento. Pues el testimonio y el trabajo de evangelización son compromisos personales. En viernes santo, al participar de la celebración litúrgica, si bien, realizamos las actividades litúrgicas de la Palabra, la adoración de la cruz y la comunión, debe quedar en cada uno de nosotros el compromiso de ser testimonio y evangelizadores para que el Reino de Dios se instaure.

SUGERENCIAS. Instauraremos el Reino cuando:

1 Nuestra vida sea testimonio de que Jesús es el único camino para instaurar el Reino, es decir nuestra vida debe ser una vida de fe.

2 En nuestras familias o comunidades seamos testimonio y evangelizadores.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, así como Juan, con el testimonio y la evangelización se instaura el Reino de Dios y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

Jesús Palomino Idrovo

 

JUEVES SANTO

.

TRIDUO PASCUAL

HOMILÍA JUEVES SANTO

13 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido.
Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ‘No todos están limpios’.
Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. A todos los hermanos que participan de estas reflexiones y con quienes juntos escudriñamos la Palabra debemos darles la bienvenida y animarles a participar en todas las celebraciones que en Semana Santa nuestra Iglesia ha preparado para configurarnos con Jesús el protagonista de la instauración del Reino de Dios.

AÑO LITÚRGICO. Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario, Cuaresma son los tiempos litúrgicos que hemos vivido hasta llegar a la Semana Santa y en ella el Triduo Pascual. El primer día de este triduo es este jueves santo. Ya sabemos, pero digámoslo una vez más, el protagonista es Jesús, quien ya no dice qué es lo que debemos hacer para junto a Él instaurar el Reino, sino que Él mismo actúa, el mismo es el protagonista y nos da ejemplo de cómo instaurar el Reino. ¿Qué nos enseña el jueves santo? Veamos.

EXÉGESIS. Ya sabemos, la exégesis nos lleva a buscar el mensaje principal, así nos lo dice el Papa Francisco (EG 147).  Recordemos que, litúrgicamente,  en el Tiempo Ordinario, Jesús es quien nos trae el Reino de los cielos que consiste en que nos amemos los unos a los otros, Jesús, invita a quienes le ayudarán a instaurar el Reino, es decir a los discípulos, y nos dice algunas cosas que debemos hacer para instaurar el Reino; pero ya en Cuaresma, es Jesús mismo el protagonista, es Él quien actúa directamente y asimila todas consecuencias de sus acciones, Él mismo nos muestra cómo se hace para instaurar el Reino y nos demuestra lo que se sufre para hacerlo. En Cuaresma nos muestra cómo es que debe vencer la tentación (I Cuaresma), nos dice que sólo a Él hay que escucharle (II Cuaresma), que debemos ser agentes de Paz (III Cuaresma), que debemos ser luz (IV Cuaresma) y que Jesús es nuestra vida (V Cuaresma), es decir Jesús es el protagonista y ahora en el Jueves Santo (Triduo Pascual) Jesús se queda hecho pan (Eucaristía), nos da ejemplo de cómo servir (Lavatorio de los pies) y que la motivación para todo ello es el amor y nos da un mandamiento. Es más, Juan, que ya sabemos que escribe por los años 90 y 95 a las comunidades que están que se extinguen, les anima diciéndoles, en boca del mismo Jesús: “. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”. Lo básico para la instauración del Reino es amarse, como Jesús nos lo enseñó, sirviendo a los demás por amor.

Mensaje: Instauramos el Reino cuando servimos por amor a los demás como Jesús nos enseñó.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Debemos tener muy presente que Dios Padre envió a su Hijo, en la historia, hecho hombre, para enseñarnos a instaurar su Reino. Este jueves santo, Jesús nos enseña a instaurar el Reino, sirviendo por amor. ¿Cómo actualizar este mensaje? En el lugar en el que nos encontremos, en el trabajo que realicemos, en toda actividad a la que nos dediquemos, la actitud debe ser de servicio y por amor. En nuestra vida, si nos dedicamos a seguir a Jesús, debemos mantener la actitud de servicio por amor.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino cuando:

1 Estamos convencidos que todo lo que hacemos debe ser para instaurar el Reino de Dios.

2 Logramos que toda nuestra familia realice todo lo que tiene que hacer, para instaurar el Reino.

3 En el ambiente social que transcurre nuestra vida, sin decirlo, hacemos todo con actitud de servicio por amor.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que instauramos el Reino cuando servimos por amor a los demás como Jesús nos enseñó y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

 

Jesús Palomino Idrovo

DOMINGO RAMOS 2017

.

HOMILÍA DOMINGO DE RAMOS

9 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Mt 26, 14–27, 66

PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.
El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ “. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua. (Ver todo el texto aquí)
Palabra del Señor

HOMILÍA

(Querido homileta, son elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Lo mejor es dar la bienvenida a todos los hermanos que con nosotros, domingo a domingo, se enfrentan a la Palabra tratando de encontrar el mensaje principal. Con más razón este día que es muy especial, Domingo de Ramos.

AÑO LITÚRGICO. En el desarrollo del Año Litúrgico hemos vivido acompañando a Jesús en algunos tiempos: Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario y Cuaresma. Con este domingo iniciamos la Semana Santa, es decir, esta semana Jesús, es el protagonista y nos muestra cómo es que Dios Padre organiza la vivencia del amor como la única forma de hacer que entre nosotros sea realidad la instauración del Reino de Dios. No perdamos esta perspectiva, todo lo vivido y lo que viviremos está encaminado a que se instaure el Reino de Dios.

EXÉGESIS. El texto es de Mateo, de quien ya sabemos que en su estilo es sobrio, es didáctico y de una claridad asombrosa en el desarrollo de los acontecimientos. Escribe para la comunidad de judíos seguidores de Jesús, pero ya la segunda generación, pues la primera que conoció a Jesús ya ha ido desapareciendo poco a poco y es a esta segunda generación que le acompaña, le anima y la ayuda a organizarse, pues estamos hablado de la década de los 80, luego de la destrucción del templo de Jerusalén del año 70. El relato de la pasión en Mateo tiene como objetivo último el comunicar a la comunidad de judíos de la segunda generación que lo realmente importante es conocer que Jesús es “verdaderamente el Hijo de Dios” (v 54) ¿En qué contexto expresa esta idea san Mateo? En todo el acontecimiento histórico que conocemos como “La Pasión de nuestro Señor Jesucristo”, que secuencialmente abarca, la cena, la traición de Judas, su presencia ante la autoridad, Pilatos, la elección de los judíos por Barrabás, el camino de la cruz, el apoyo de Simón de Cirene, la muerte de Jesús en la cruz y la conmoción natural y del templo para finalmente decir “verdaderamente este es el Hijo de Dios”. Todos los acontecimientos tienen sentido cuando al final se sabe que quien ha recorrido todo este trayecto, con sufrimiento al máximo, con dolores al infinito, con escándalo público es Jesús, el Hijo de Dios. Además, si Él vivió todo ese martirio para traernos el Reino de Dios, que ya entendieron que no es inminente, hasta que eso suceda, para entender que el camino que les toca seguir, ya que el último sufrimiento duro, durísimo fue la destrucción del templo de Jerusalén, no es   fácil, en otras palabras, instaurar el Reino de Dios, es un proceso muy exigente.

Mensaje: Instaurar el Reino de Dios es un proceso muy exigente.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Ya sabemos que instaurar el Reino de Dios es un proceso muy exigente. Instaurar el Reino, exige mucho y a todo nivel, por eso debemos comprender que todas las actividades de la vida, nos deben servir para instaurar el Reino, pero debemos también entender que no porque se realizan las actividades marcadas por el dolor, el sufrimiento, el escándalo instauran en Reino, sino que todas las actividades instauran el Reino si se las asume con ese motivo, es decir si se las vive por ese motivo, y eso quiere decir que quien vive el proceso de instaurar el Reino debe ser muy consciente de por qué lo asume. También quiere decir y de primera mano, que, quien asume ese sufrimiento debe ser una persona de fe, alguien que conscientemente sabe que todo lo que hace, procurando cumplir la voluntad de Dios, lo hace con conocimiento de causa, caso contrario, todo lo que haga no será sino la oportunidad de reclamo contra Dios porque creerá que le está castigando. Actualizando un poco más, la vida de todos es un proceso lleno de sufrimientos, de dolor y muchas veces de escándalo, que, si no son asumidos con un sentido de salvación, no llevan sino a la desesperación.

Al vivir esta Semana Santa, comenzando con el gran proceso de la Pasión, meditado en este día, tratemos de dar sentido a todo, caso contrario perderemos el tiempo y llegaremos al sinsentido y desesperación. Jesús es el primero en vivirlo y en plenitud, es lo que viviremos en la Semana Santa, dándonos ejemplo de cómo se instaura el Reino.

SUGERENCIAS. Instauraremos el Reino cuando:

1 A nuestra vida de dolor, sufrimiento y escándalo (alguna vez) le demos sentido de salvación siendo hombres de fe.

2 En nuestras familias, asumamos los dolores y sufrimientos como parte del proceso de salvación, siempre y cuando seamos personas de fe, es decir que vivamos todo delante de Dios que nos está mirando.

3 Ante el sufrimiento y dolor de los demás, incentivémosles para que ese proceso sea vivido con sentido de salvación uniendo su dolor y sufrimiento a los dolores y sufrimientos de Jesús.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que, instaurar el Reino de Dios es un proceso muy exigente y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo

5° CUARESMA

.

HOMILÍA 5° CUARESMA

2 abril de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 11, 1-45

En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.
Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?” Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.
Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”. Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros, para morir con él”.
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?”
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de allí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él

HOMILÍA

(Querido homileta, aquí elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Es una maravilla encontrar mensajes principales en las lecturas del evangelio y más cuando esas maravillas las descubrimos con nuestros hermanos al encontrarnos con la Palabra y eso merece felicitarles y dar la bienvenida a un nuevo encuentro con la Palabra.

AÑO LITÚRGICO. Luego de Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario, nos encontramos en Cuaresma y ya en el quinto domingo con mensajes tan claros como el de las tentaciones en el primer domingo, es decir, si Jesús el Hijo de Dios es tentado, cuánto más nosotros; en el domingo segundo de la Transfiguración encontramos como mensaje que a quien hay que escuchar es a Jesús que es el hijo predilecto del Padre; en el domingo de la Samaritana, el mensaje fue el ser agentes de paz, para prepararnos y ver qué mensaje nos trae este quinto domingo.

EXÉGESIS. Seguimos con el evangelio de Juan, al decir del P. Alonso: “Su estilo descriptivo es intencionalmente realista” y en esta oportunidad nos da la idea precisa: “Yo soy la resurrección y la vida” y todo el texto es una expresión maravillosa de su estilo “realista” para hasta casi redundar en la idea de que Jesús es la vida. A Martha y a María, así como a los discípulos y a todos los judíos les insiste sobre la idea de que Él es la vida y que es necesario creer en Él. Todas esas circunstancias descritas por Juan, eso de que “el amigo a quien tanto quieres está enfermo”, aquello de “¿Acaso no tiene doce horas el día?”, la expresión: “si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano” y tantas otras que detalla Juan, son para recalcar la idea principal, Jesús es la vida y hay que creer en Él. Por reflexiones anteriores ya sabemos lo que es la fe, no como concepto sino como forma de vida.

Mensaje: Cuando creemos que Jesús es la vida, instauramos el Reino.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. En nuestro mundo en el que parece que la cultura de la muerte y del descarte son el pan de cada día, eso de actualizar el mensaje de que Jesús es la VIDA, parece que es algo tan difícil pero necesario. Difícil porque en todo lado lo que hace noticia es la muerte, los accidentes, el maltrato, la falta de valores, el dinero, el poder, la corrupción, que no dejan espacio para nada de la vida y si alguna cosa conocemos sobre la vida, algo así como un rescate, la sobrevivencia a un accidente, etc., es como algo excepcional que no hace sino confirmar la regla. Por la misma razón, desde la otra orilla, encontramos que es necesario con urgencia dar el pleno valor a la vida, encontramos que es necesario organizarnos para defenderla, y protegerla y promocionarla, porque caso contrario, vence la muerte. Es en ese momento de decisión en el que debemos agarrarnos fuerte de la VIDA para emprender cualquier acción, cualquier acción, pero algo hay que hacer. Esto puede y debe ser a nivel personal, familiar, comunitario y social. De tal manera que comience una nueva cultura, la cultura de la vida, cuyo centro es, debe y tiene que ser Jesus, porque Él es la vida. La cultura de la vida es instaurar el Reino.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino:

1 Al hacer de Jesús el centro de nuestra existencia, ningún ídolo, ningún personaje, solamente Jesús debe ser el centro de nuestra vida.

2 Cuando decidimos en familia hacer de Jesús el centro de nuestra vida familiar.

3 Si, en todo lugar que nos encontremos contemos siempre como centro de nuestras actividades a Jesús que es nuestra vida.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que cuando creemos que Jesús es la vida, instauramos el Reino y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo

4° CUARESMA

.

HOMILÍA 4° CUARESMA

 26 marzo de 2017 (A)

EVANGELIO. Lectura del santo evangelio según san Jn 9, 1-41

En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?” Jesús respondió: “Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo”.
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte en la piscina de Siloé” (que significa ‘Enviado’). Él fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él, sino que se le parece”. Pero él decía: “Yo soy”. Y le preguntaban: “Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?” Él les respondió: “El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’. Entonces fui, me lavé y comencé a ver”. Le preguntaron: “¿En dónde está él?” Les contestó: “No lo sé”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo”. Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?” Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?” Él les contestó: “Que es un profeta”.
Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: “¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?” Sus padres contestaron: “Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo”. Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: ‘Ya tiene edad; pregúntenle a él’.
Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. Contestó él: “Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo”. Le preguntaron otra vez: “¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?” Les contestó: “Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?” Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: “Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene”.
Replicó aquel hombre: “Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder”. Le replicaron: “Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?” Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?” Él contestó: “¿Y quién es, ¿Señor, para que yo crea en él?” Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es”. Él dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose, lo adoró.
Entonces le dijo Jesús: “Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos”. Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: “¿Entonces también nosotros estamos ciegos?” Jesús les contestó: “Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado”.

HOMILÍA

(Querido homileta, aquí elementos básicos que te pueden ayudar a realizar tu homilía)

PRÓLOGO. Querido homileta, con alegría porque escudriñamos la Palabra recibamos a quienes meditan con nosotros la Sagrada Escritura y démosles la bienvenida.

AÑO LITÚRGICO. El Año Litúrgico es la oportunidad que nos da nuestra Iglesia para poder, domingo a domingo, celebrar los acontecimientos importantes de la vida de Jesús. Ya sabemos, su venida, su nacimiento, la conformación de su equipo de trabajo, su misión y ahora en Cuaresmas, Jesús, protagonista, vive lo que debemos vivir, nos enseña con su ejemplo.

EXÉGESIS. El evangelista Juan, tan especial como es, tiene una idea en mente: Jesús es la luz y como siempre hemos manifestado, hay un mensaje principal y aquí es que si somos seguidores de Jesús debemos actuar como hijos de la luz. ¿Cómo es que son, actúan, viven, los hijos de la luz? Nuestra santa madre Iglesia nos ayuda con la misma palabra, nos ayuda con el concepto de los hijos de la luz que está descrito en la carta de Pablo a los efesios cuando les manifiesta: “En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.” La misma Palabra nos manifiesta la actitud de los hijos de la luz y expresa que “los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad.”  Siendo hijos de la luz, porque creemos y hemos aceptado a Jesús, nuestra actitud debe ser expresión de personas bondadosas, santas y verdaderas.

Mensaje: Bondad, santidad y verdad son las actitudes de los hijos de la luz.

HERMENÉUTICA es actualizar el mensaje. Clarísimo para entender que los hijos de la luz debemos manifestar en la vida, bondad, santidad y verdad. Solamente siendo santos, bondadosos y siempre con verdad, manifestaremos a los hermanos que somos hijos de la luz, que somos seguidores de Jesús. Clarísimo también comprender que no es cuestión de palabras sino de actitudes. Según el diccionario y la psicología una actitud es “es el comportamiento habitual que se produce en diferentes circunstancias”, es decir una manera de actuar permanente. Englobando las ideas: Jesús viene a traernos el Reino de los cielos, lo instaura mediante la Iglesia y quienes hacemos iglesia ya conocemos que siendo seguidores de Jesús nuestra actitud debe ser de bondad, santidad y verdad, para instaurar el Reino de los cielos.

SUGERENCIAS. Instauramos el Reino:

1 Cuando nuestro comportamiento permanente revela bondad, verdad y santidad.

2 Cuando en nuestra familia, amistades, círculo social o de trabajo mantenemos nuestro comportamiento de bondad, santidad y verdad.

3 Cuando con nuestra manera de ser logramos convencer a otros hermanos que el Reino de Dios solamente se instaura con esas actitudes.

EPÍLOGO. Para terminar, recordemos a nuestra comunidad que bondad, santidad y verdad son las actitudes de los hijos de la luz y luego resumamos amablemente las sugerencias para vivir el mensaje dominical. Despidamos a nuestra comunidad llenándoles de la seguridad del amor de Dios y que solo dependemos de nuestras capacidades para mejorar.

 

Jesús Palomino Idrovo